¿Las mujeres duermen peor que los hombres? Esto dice la ciencia 

La ciencia confirma que las mujeres tienen peor calidad de sueño. Descubre cómo las hormonas y la carga mental afectan tu descanso nocturno.

Escrito por

Azucena Uribe

Publicado el

febrero 12, 2026

Si eres mujer y sientes que, aunque pases las mismas horas en la cama que tu pareja, te despiertas más fatigada, no es tu imaginación. Diversos estudios científicos han confirmado que existe una brecha de género en la calidad del sueño.

Entender por qué sucede esto no es solo una cuestión de curiosidad, es una necesidad de salud pública. El sueño es el pilar donde se construye nuestra salud mental, nuestra regulación emocional y nuestra energía vital. Hoy queremos acompañarte a entender qué ocurre en tu cuerpo y en tu entorno que podría estar robándote el descanso, sin juzgarte, sino dándote las respuestas que mereces.

Rituales nocturnos para descansar mejor y despertar renovada

1. El Carrusel Hormonal: Un factor biológico determinante

A diferencia de los hombres, cuyo ciclo hormonal es relativamente lineal y diario, las mujeres atraviesan fluctuaciones constantes que impactan directamente en la arquitectura del sueño.

  • Ciclo Menstrual: Durante la fase lútea (antes de la regla), la caída de la progesterona puede causar insomnio y fragmentación del sueño.
  • Embarazo y Posparto: Los cambios físicos, las visitas nocturnas al baño y, más tarde, la alerta constante por el bebé, reconfiguran el cerebro femenino para un "sueño ligero" de supervivencia.
  • Perimenopausia y Menopausia: Los sofocos nocturnos y los cambios en los niveles de estrógeno son responsables de que muchas mujeres experimenten dificultades severas para conciliar el sueño por primera vez en sus vidas.

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2. La "Carga Mental" y el estado de alerta constante

Aquí es donde la psicología y la sociología se encuentran. Incluso cuando el cuerpo está en reposo, la mente de muchas mujeres sigue trabajando en lo que llamamos carga mental.

  • El radar encendido: Histórica y socialmente, se ha asignado a la mujer el rol de cuidadora. Esto genera un estado de hipervigilancia (estar pendiente de si el niño llora, si la alarma sonó, o la lista de pendientes del día siguiente).
  • Dificultad para "desconectar": Este estado de alerta impide que el cerebro entre en las fases de sueño profundo y reparador, manteniendo el sistema nervioso en un modo de lucha o huida de baja intensidad.

3. Mayor prevalencia de trastornos del ánimo

La ciencia indica que las mujeres tienen un riesgo mayor de padecer ansiedad y depresión, condiciones que están intrínsecamente ligadas al insomnio.

  • La rumiación nocturna: La tendencia a repasar los problemas del día o preocuparse por el futuro al apagar la luz es más frecuente en mujeres, lo que retrasa el inicio del sueño y genera una asociación negativa con la cama.

depresion por duelo

4. Diferencias en el Ritmo Circadiano

Estudios recientes sugieren que el reloj interno de las mujeres suele estar "adelantado" unos minutos respecto al de los hombres. Esto significa que las mujeres suelen sentir sueño antes y despertarse más temprano, pero debido a las exigencias sociales (trabajo, hogar), terminan recortando horas de sueño por ambos extremos.

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Consejos para un descanso más justo y profundo

No podemos cambiar la biología, pero sí podemos ajustar nuestro entorno y hábitos con autocompasión:

  1. Visibiliza la carga mental: Habla con tu red de apoyo o pareja sobre las preocupaciones que te quitan el sueño. Repartir la responsabilidad mental es el primer paso para dormir mejor.
  2. Crea un "santuario" de desconexión: Si tu mente no para, dedica 15 minutos antes de acostarte a escribir tus pendientes en un papel. Sácalos de tu cabeza y déjalos en la libreta.
  3. Higiene del sueño hormonal: Si notas que duermes peor en ciertos días del mes, sé más amable contigo misma. Reduce la cafeína y aumenta los momentos de relax en esos días específicos.
  4. Consulta con un especialista: Si el insomnio afecta tu vida diaria, no lo normalices. Existen opciones desde la terapia cognitivo-conductual hasta suplementación guiada que